martes, 19 de enero de 2010

De malas palabras

Quiero compartir este artículo del señor Fedro Carlos Guillen (no sé si la "F" fue un dedazo), sobre las groserías, ya que no solamente se trata de una cuestión de leperada, sino que trasciende no solamente a un ámbito cultural, sino de salud; digo es que a veces se desfogan tantas cosas con ellas que te dejan una sensación de paz, similar e inclusive mejor que echar un mojonsote. Bueno les dejo con el artículo.

"Nada tengo en contra de quien evita escribir peladeces en los medios; supongo que eso obedece a un estilo o una visión estética de lo que debe ser y lo que no, pero... ¿carbón? La estrategia es equivalente a la que usan las viejas guangas para llamar al pitirrin al pene o pompis (escribo pompis y siento escalofríos) a las nalgas y eso, insisto, es una idiotez.

El problema de renunciar al uso de lo que la gente llama malas palabras es que, además de dejar a la mitad de la población más muda que Hellen Keller, tendríamos que prescindir de su enorme poder descriptivo. ¿Hay mejor adjetivo que pendejo para aquel que diseñó los ejes viales? ¿Puede el titular de un microbus ser ajeno a la palabra cabrón?

Recuerdo que Juan Sabines, gobernador de Chiapas hace ya algunos años, gritó en un discurso algo equivalente a que sus enemigos hicieran el favor de ir a chingar a su madre, lo cual era exactamente lo que pensaba. Por supuesto, fue muy criticado. ¿Por qué? No por su sinceridad, sino por andar diciendo peladeces. En ese sentido, la moral pública nos obliga a convertirnos en seres esquizofrénicos que debemos voltear como tecolotes antes de emitir un adjetivo contundente. Esta ruptura entre lo que se dice y lo que se piensa me parece notabilísima y ha determinado que produzca la siguiente lista de situaciones ejemplares en la cual el querido lector encontrará la alternativa adecuada para expresarse libremente. Que la use o no, depende por supuesto de usted.

Escena 1.- Un aguacero de la tiznada. Usted va a llevar a su casa a una viejita que no para de hablar. La deja con el deseo de que un rayo la parta en dos. Regresa dando brínquitos al coche y se encuentra con que cerró la puerta con llave y ésta cuelga juguetona en el interior de su auto. Usted se lleva la mano a la frente, se da un sopapo y exclama: ¡Pero qué...! (vienen las palabras aceptadas) tonto, baboso, alcornoque, gaznápiro, badulaque, menso. Por supuesto, la palabra correcta es pendejo.

Escena 2.- Conoce a un literato de gasné y pipa, quien emplea media hora en explicarle por qué la gente en este país no lee libros. La frase con la cual concluye es: "Hay que abatir la ignorancia". Usted sonríe, pero por dentro piensa: Qué... talento, soberbia, vanidad, lucidez. La palabra correcta es mamón.

Escena 3.- Circula por la avenida Universidad; de pronto, un pesero se le cierra por ganar pasaje a otro pesero, el contacto es violento y deja su coche como charamusca. El chofer se arranca sin esperar alguna aclaración, saca la mano por la ventanilla y retrae los dedos anular e índice conservando enhiesto el dedo de en medio en un gesto conocidísimo que no sé cómo se llama. Usted baja la ventanilla y grita: ¡Hijo...! de tu mal dormir, desobendiente, descarriado. No debe caber duda alguna de que las palabras que completan la frase son: de la chingada.

Me parece, en suma, que considerar rara a una persona que emplea en su lenguaje palabrotas no tiene punto de comparación con otra que las dice "cuando resulta oportuno". Eso sí que es raro."

jueves, 14 de enero de 2010

Los extraños ruidos de mi casa

No sé si lo que contaré a continuación aplique para todas las casas, pero es que tiene tiempo que noté que en mi casa, por las noches dentro de mi cuarto, se escucha como si en la parte de arriba dejaran caer objetos, pusieran algo muy pesado en el piso, o simplemente arrastraran muebles, cosa bastante curiosa porque precisamente arriba de mi cuarto se encuentra una pequeña salita.

Todos esos ruiditos, los comence a notar (es un aproximado) de cuando estaba por ahi de secundaria, sin embargo no les prestaba mucha atención porque pensaba que tal vez eran mis papás que andaban alla arriba. Para cuando iba en la preparatoria, volví a hacer un analisis ya que a veces salía con los primos a algun "antro" (cuando todavía pensaba que podía integrarme con ellos mediante esa via) y regresaba bastante noche por ahi de las tres de la mañana que pensé; "no pueden ser mis papás puesto que ellos ya están dormidos", la explicación que encontré fue quizá no provengan de arriba sino de la casa de al lado, osease de la casa del tío Pedro, fuera cual fuese el caso no prestaba más atención ya que regresaba muy soñoliento con ganas de dormir.

No fue sino hasta los primeros años de universidad, que no sé por qué motivos volvi a llegar en la madrugada a mi casa, cuando escuché esos ruidos peculiares, me surgió un nuevo pensamiento sobre ello, y fue el siguiente; "como es posible que el tío Pedro este despierto a altas horas de la noche ande movimiendo muebles", despues de ese razonamiento, me estremecí bastante. 

Hasta la fecha no he encontrado alguna explicación del por qué se oiga eso, he pensado mucho y he llegado a nuevas conclusiones como; que tal vez sean las varillas de la casa, que al enfriarse (despues de que todo el día les pegó el sol) se contraigan provocando ese ruido, es lo más lógico que me ha surgido a mi mente, pero si alguien tiene alguna sugerencia comentela.

lunes, 11 de enero de 2010

Los instructores de gimansio

A todo aquel que haya pisado (aunque sea una vez en su vida) un gimnasio, se habra dado cuenta de un accesorio decorativo de estos, aunado a los aparatos y la enorme cantidad de espejos, me refiero a los instructores del gimnasio. Estos especimenes que tienen unos cuerpos bien definidos y que amablemente te ponen los ejercicios si no tienes ni una minima idea de que tipo de ejercicios hacer. Sobre estos tipos me ha surgido una reflexión.

No sé si solo me pasa a mi, pero estos tipos cuando les pido una serie de ejercicios para trabajar alguna zona en específico de mi cuerpo no me niegan la instrucción, pero tampoco se preocupan porque hagas bien el ejercicio, como con las mujeres. Y es que con las señoritas hasta se quedan ahi a ver que tengan la postura correcta y de no hacerla, las corrigen tomando la parte de su cuerpo y dirigiendolas (la neta si yo estuviera igual que esos weyes de mamados, obviamente estaría asi de perro con las viejas que van al gimansio) a manera de que les salga bien. Aunque a veces si me pongo a pensar y digo; "se vería un poco raro que este cabrón todo mamado, ahi estuviera agarrandome el brazito para que me salga bien el ejercicio".

Pero por otro lado pienso; "no mames pago por el servicio completo, por qué carajos no tengo la misma atención que esa persona (osease la vieja  -que ni siquiera es igual de quasidivina que yo-) la cual pagó la misma cantidad de dinero por hacer uso de las instalaciones,[ y de los instructores] y tiene más atención que yo". Ante esta problematica y en mi debraye que acabo de escribir he encontrado la solución a todo esto: ¡¡¡¡¡INSTRUCTORAS MUJERES, bien sabrosas para los usuarios del sexo masculino de los gimnasios!!!!! 

Ustedes que opinan lectores comenten.

viernes, 8 de enero de 2010

Ya no veo tele

Como muchos de ustedes ya sabrán, he decidido no ver tele jamás, por el resto de mi vida, especialmente la televisión mexicana que es una basofia en su más puro estado. Desde pequeño me habían hecho comentarios de "tino no veas tanta tele, es malo", "los niños que ven tele usan lentes", "si ves tele te quedas idiota" etc... cuanta razón tenían todas aquellas personas, pero la forma de expresarlo tal vez no era la más convicente posible por lo que nunca hice caso a esas advertencias. No fue sino hasta que me topé con el señor Sartori que me dijo exactamente lo mismo "la televisión te deja idiota" pero de una forma tan elegante, que quiero compartir el fragmento del libro que cambio mi vida.

Del Homovidens

"El homo sapiens...debe todo su saber y todo el avance de su entendimiento a su capacidad de abstracción[...] casi todo nuestro vocabulario cognoscitivo y teórico consiste en cosas visibles, y cuyo significado no se puede trasladar ni traducir en imágenes. Ciudad es todavía algo que podemos ; pero no nos es posible ver nación, Estado, soberanía, democracia, representación, burocracia, etcétera; son conceptos abstractos elaborados por procesos mentales de abstracción que están construidos por nuestra mente como entidades [...] y toda nuestra capacidad de administrar la realidad politica, social y económica en la que vivimos, y a la que se somete la naturaleza del hombre, se fundamenta exclusivamente en un pensamiento conceptual que representa -para el ojo desnudo- entidades visibles e inexistentes...

Algunas palabras abstractas... son en cierto modo traducibles en imágenes, pero se trata siempre de traducciones que son sólo un sucedáneo infiel y empobrecido del concepto que intentan . Por ejemplo, el desempleo se traduce en la imagen del desempleado [...] la imagen de un hombre sin trabajo no nos lleva a comprender en modo alguno la causa del desempleo y cómo resolverlo. De igual manera, el hecho de mostrar a un detenido que abandona la cárcel no nos explica la libertad, al igual que la figura de un pobre no nos explica la pobreza [...] en síntesis, todo el saber del homo sapiens se desarrolla en la esfera de un mundus intelligiblis (de conceptos y concepciones mentales) que no es en modo alguno, el mundo percibido por nuestros sentidos. Y las cuestión es está: la televisión invierte la evolución de lo sensible en inteligible y lo convierte en el ictu oculi, en un regreso al puro y simple acto de ver. La televisión produce imágenes y anula los conceptos, y de este modo atrofia nuestra capacidad de abstracción y con ella toda nuestra capacidad de entender"

Esas palabritas, más otras cosas mencionadas en el libro me bastaron (como ya mencioné antes) para decirle adios a la tele. Y lo que me marcó fue lo siguiente "El niño formado en la imagen se reduce a ser un hombre que no lee, y, por tanto, la mayoría de las veces, es un ser , adicto de por vida a los videojuegos."  Esa última frase me hizo dar el paso definitivo contra de la tele, muchos de ustedes me conocen bien y saben que me gustan bastante los videojuegos, tal vez la tele ya causó estragos en mi, (ejem. los videojuegos) pero no dejaré que me pase lo que menciona antes.

Bueno lectores no pretendo persuardirlos de que no vean tele eso es de cada quien, solo quise mostrar mis razones por las que ya no la veo. Comenten.

miércoles, 6 de enero de 2010

Mi capital con el cambio climatico o es que no recuerdo como era antes de mi regreso

Después de dos años de pasar las fiestas decembrinas fuera de casa, el regreso que tuve fue muy bonito, comi del pavo ahumado que me solía hacer mi mamá en aquellas temporadas, pero bueno el post no se tratará de eso, solo quería hacer una pequeña introudcción y desear -otra vez, es que no recuerdo si lo hice el post pasado- un feliz 2010.

En fin, ya que me eché ese choro, quiero tocar el tema del clima en mi ciudad capital (sí ciudad capital aunque a muchos les cueste trabajo hacerse a la idea de que Chilpancingo es capital, principalmente a los chilangos); y es que recuerdo cuando yo era niño la temperatura descendía más de lo que hace actualmente, no digo que helara o inclusive que nevara ni mucho menos, simplemente el clima se ponía frío y se necesitaba usar sueter porque estaba demasiado fresco para el gusto de nosotros. Es decir, el invierno se hacía notar.

Sin embargo ahora siento que el clima es parejo en cualquier época del año, sobre todo en invierno cuando se requería de algún sueter o chamarra (aunque sea ligeros), ahora se puede andar en pura playera sin necesidad de otra prenda que cubra el pecho... o los pechos -según sea el caso- de la gente.

A decir verdad extraño mucho la capital de antes, el clima más frío, las calles sin grafiti... el huacapa ya me tocó sucio pero escuchar de que era un río limpio me hace querer volver a esa época, calles sin narcotrafico ni gente descuartizada o decapitada.